«Halal», un pasaporte al mercado musulmán

En España 400 empresas producen de acuerdo a la ley islámica para obtener el sello que les permite exportar a un mercado de más de 1.600 millones de consumidores

  • Las carnicerías del barrio madrileño de Lavapiés exponen con letreros gigantescos su certificación «halal» / Rubén Mondelo

    Las carnicerías del barrio madrileño de Lavapiés exponen con letreros gigantescos su certificación «halal» / Rubén Mondelo
Elena Genillo. 

Tiempo de lectura 5 min.

04 de junio de 2018. 00:45h

Las dos carnicerías de la calle Tribulete, situadas a pocos pasos de la plaza de Lavapiés, anuncian con un letrero gigantesco que toda su carne cuenta con el certificado «halal». No es de extrañar, teniendo en cuenta que en este barrio madrileño el 35% de los residentes son extranjeros (conviven nada menos que 88 nacionalidades), la gran mayoría de religión musulmana. Que una pieza de carne sea «halal» quiere decir que proviene de un animal (nunca el cerdo ni el jabalí) que ha sido sacrificado por un matarife musulmán acreditado siguiendo el rito que marca la «Sharia» (ley islámica). Esto es: tras colocarlo orientado a Meca, se invoca a Dios y se le practica un corte certero en el cuello hasta su completo desangrado.

Pero lo «halal» va más allá. Es un estilo de vida que el Corán marca como lícito. Es un conjunto de prácticas que abarca desde la alimentación, la sanidad, la cosmética, la higiene hasta el turismo e, incluso, la banca. Todo lo que sea «haram» (lo contrario a «halal», es decir prohibido) no debe consumirse según Alá: ni el cerdo, ni la sangre de animal, ni el alcohol, las gelatinas procedentes del puerco o las aves carroñeras, entre otros. Pero los bancos occidentales también son «haram», porque los preceptos islámicos no permiten los intereses ni la especulación. Y los pintalabios de las grandes marcas de cosméticos también, porque utilizan como colorante el E-120, proveniente de la cochinilla, y el consumo de sangre e insectos está prohibido por la «Sharia».

Aunque en España contar con un certificado «halal» pueda parecer baladí, lo cierto es que cada vez más empresas se interesan por él. El Instituto Halal de España, perteneciente a la Junta Islámica, expide desde hace más de 15 años los certificados en nuestro país y ya cuenta con cerca de 400 marcas nacionales adheridas, el 95% de ellas del sector agroalimentario. «La mayoría busca en el sello ”halal” el pasaporte para poder exportar a los países de mayoría musulmana», explica Tomás Guerrero, director de la Oficina de Madrid y Relaciones Internacionales del Instituto Halal de España. Debe tenerse en cuenta que es un mercado que cotiza al alza: los musulmanes representan casi el 25% de la población mundial –suponen 1.600 millones de potenciales consumidores– y para 2050 se espera que superen los 2,6 millones. «Muchos de estos países de mayoría musulmana crecen más que la media mundial, son países emergentes con economías dinámicas donde está surgiendo una pujante clase media», añade Guerrero. De ahí, que las empresas españolas quieran su pasaporte «halal». Además, estas naciones llegan a importar hasta el 80% de la carne porque en muchos casos no tienen las condiciones necesarias para producirla.

https://www.larazon.es/sociedad/halal-un-pasaporte-al-mercado-musulman-LL18576692

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