Peru. El emprendimiento empresarial femenino se ha convertido en uno de los principales motores

APROXIMACIONES

El emprendimiento femenino

El emprendimiento empresarial femenino va en aumento y se ha convertido en uno de los principales motores que impulsa y dinamiza la economía. Quizá lo más importante es que este crecimiento no solo se afianza como un camino para salir de la pobreza, sino como un poderoso instrumento de empoderamiento para las mujeres.

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El emprendimiento femenino

El emprendimiento empresarial femenino va en aumento y se ha convertido en uno de los principales motores que impulsa y dinamiza la economía. Quizá lo más importante es que este crecimiento no solo se afianza como un camino para salir de la pobreza, sino como un poderoso instrumento de empoderamiento para las mujeres

 

14/10/2017
Pilar Marín Bravo Periodista

Las mujeres que se lanzan al desafío de un emprendimiento de negocio no solo contribuyen con sus ingresos a sostener a sus familias, emplean a personas en su comunidad y ofrecen productos y servicios con valor agregado; también encuentran en liderar una pequeña empresa un medio para ganarse el respeto, asumir el liderazgo y hacer valer sus derechos en sus hogares. No lo hacen solo por necesidad, sino por oportunidad.

Prueba de ello es el aumento auspicioso de mujeres emprendedoras en el mundo que revela un informe del Global Entrepreneurship Monitor (GEM), publicado con el patrocinio de Babson College y otras entidades educativas. Según sus cifras, el año pasado 163 millones de mujeres en 74 economías iniciaron sus emprendimientos de negocio, en tanto que 111 millones de mujeres en el mundo ya tienen negocios establecidos.
Si bien el emprendimiento por necesidad ha sido el factor que ha empujado a muchas mujeres a sacar adelante pequeños negocios, muchas veces sin conocimientos ni asesoramiento necesario, las mujeres asumen también ese espíritu empresarial por deseo. Es decir, ven en el emprendimiento la oportunidad de aprovechar sus conocimientos para crear empresa y competir en el mercado aportando sus conocimientos y habilidades.
Esta incursión en los negocios no es casual. Está estrechamente relacionada a la búsqueda de alternativas que las mujeres persiguen en un entorno en el que las brechas salariales en los empleos formales siguen siendo desventajosas para ellas.
En el país son diversas las instituciones que promueven el emprendimiento empresarial femenino. El Centro de Información y Educación para la Prevención del Abuso de Drogas (Cedro) ha capacitado, por ejemplo, a más de tres mil mujeres de la selva en temas de inclusión financiera y emprendimiento, fomentando el empoderamiento femenino en jóvenes, madres de familia y mujeres de la tercera edad en zonas de escasos recursos. Instituciones financieras y organizaciones no gubernamentales tienen programas de fomento al emprendimiento femenino con exitosos resultados.
Sin embargo, este auspicioso apoyo a la iniciativa empresarial femenina aún tiene que contribuir a cerrar las brechas de equidad en cuanto a los ingresos que perciben las mujeres.
Hace falta potenciar el fortalecimiento de capacidades en el ámbito legal y de servicios para asegurar que esos pequeños emprendimientos de negocios liderados por mujeres se conviertan en empresas, algo que no siempre sucede. Un tema que tiene que ver con espacios y condiciones para potenciar el liderazgo y empoderamiento de las mujeres en el sector empresarial.

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