Gasto social BLOG DE RODRIGO CASTRO. ES ECONOMISTA

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Rodrigo Castro

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Gasto social

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EN LA formulación de políticas sociales se hace presente el dilema entre intervenciones focalizadas y universales. La focalización es una alternativa en la asignación del gasto público y en la implementación de políticas sociales a través de la cual se busca aumentar su eficiencia, puesto que tiene como objetivo mejorar y optimizar el impacto de la intervención en la población que más lo requiera, reduciendo de esta manera la inequidad y subsanando las carencias derivadas de la pobreza. Esta alternativa consiste básicamente en atender prioritariamente a determinados grupos sociales, concentrando los recursos y el aporte institucional en los grupos que más lo necesiten.

Este dilema de política se hace evidente con la aplicación de la ley de gratuidad universal y en un contexto de desaceleración económica.

En la actual discusión del presupuesto público, no debemos olvidar que el gasto social representa un 69% del gasto público y un 68% de éste se focaliza a través de los subsidios monetarios.

Luego, uno se debería preguntar qué efecto tienen los subsidios monetarios en la desigualdad de ingresos. El coeficiente de Gini se utiliza comúnmente para medir la desigualdad en la distribución de ingresos y la descomposición de esta medida nos permite comprender sus principales determinantes.

Así por ejemplo, el ingreso total por hogar se puede desagregar en ingreso autónomo (que proviene de las rentas del trabajo y del capital), alquiler imputado y los subsidios monetarios que son focalizados en los hogares más pobres (subsidio único familiar, pensión básica solidaria, subsidio de agua potable, subsidio al empleo juvenil, etc). En la última Casen 2015, un aumento de 10% en el ingreso autónomo, todo lo demás constante, aumentó el Gini del ingreso total en 1,03%. Esto indica que un aumento del ingreso autónomo favorece a los más ricos mucho más que cualquiera otra fuente.

Por otro lado, los subsidios monetarios, como se podría esperar, tienen un efecto igualizador en la distribución del ingreso total. Un aumento de 10% en estos subsidios disminuye el Gini del ingreso total en un 0,45%.

En términos generales, el gasto social puede tener un efecto redistributivo importante, complementando a través de los subsidios monetarios y subsidios de educación y salud, los ingresos de las personas más pobres. Mientras que en 2006 estos subsidios permitían un incremento de 1,37 veces en el ingreso autónomo del 10% más pobre, en 2015 aumentó a 1,7 veces. Ahora bien, en el decil siguiente, en 2006 los subsidios permitían que el ingreso autónomo creciera en 1,08 veces, mientras que en 2015 lo hizo 1,16 veces. La única manera de avanzar en la igualdad de oportunidades es que junto con mejorar la focalización en los hogares más vulnerables, es necesario que los servicios provistos sean de una calidad aceptable, de tal manera de que sean equivalentes a aquellos que pueden pagar por dichos servicios. En caso contrario, se pierde el efecto distributivo del gasto social ya que los recursos se desvían a grupos de mayores ingresos.

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