El emprendedor que ha lanzado un rival de WhatsApp desde la cárcel

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SU FAMILIA lo considera un preso político

Desde una prisión colombiana, Mayer Mizrachi da indicaciones a su equipo y participa en reuniones para gestionar Criptext, un chat que promete conversaciones seguras

Foto: El emprendedor Mayer Mizrachi. (Foto: Panamá América)
El emprendedor Mayer Mizrachi. (Foto: Panamá América)
04.06.201605:00 H.

El 29 de diciembre de 2015, en cuanto el panameño Mayer Mizrachi, de 28 años, puso los pies en el aeropuerto de Cartagena de Indias proveniente de Estados Unidos, fue detenido por la Interpol. El Gobierno de su país había emitido una orden de captura por un supuesto delito contra la Administración pública y pedía su extradición. En internet hay vídeos del momento de su detención y la llegada a comisaría, donde le fotografían, le toman las huellas dactilares y permanece custodiado en todo momento:

El emprendedor que ha lanzado un rival de WhatsApp desde la cárcel

Más de cinco meses después, Mizrachi se encuentra en La Picota, una cárcel de máxima seguridad colombiana, a la espera de su liberación o de la extradición. Pero Mayer no es un preso cualquiera. Es el creador de Criptext, una aplicación de mensajería instantánea que pretende hacerse un hueco en sectores como el de la banca móvil. Desde su celda, sigue gestionando la compañía.

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La experiencia que el joven está viviendo comenzó cuando el Gobierno de Panamá contactó con su empresa a fin de encargar unas licencias de mensajería segura y privada para sus empleados, basadas en la tecnología de Criptext. Según el relato del joven, ellos entregaron a comienzos de 2014 cien licencias que comenzaron a ser utilizadas. A mediados de aquel año, hubo cambios en el Ejecutivo tras unas elecciones que ganó Juan Carlos Varela, presidente actual del país, y con ello también entre los directivos de la Autoridad Nacional para la Innovación Gubernamental (AIG).

Mizrachi cree que vive una “persecución política”: su padre tiene una relación sentimental con una hermana del entonces presidente de Panamá

“Nosotros reconocimos una subutilización de la plataforma. Todos los mensajes iban cifrados, nosotros no podíamos ver el contenido, [pero] vimos cómo hubo una caída [de la actividad]”, explica Mizrachi a Teknautas desde la cárcel. “Nos acercamos, les ofrecimos una extensión de contrato porque pensamos que por el cambio de gobierno perdieron tiempo y no sabían cómo usar Criptext. Resulta que el problema no era Criptext. El problema no era la plataforma, era la administración”. Mizrachi cree que lo que está viviendo es una “persecución política”: su padre tiene una relación sentimental con una hermana del entonces presidente de Panamá, Ricardo Martinelli.

La Fiscalía Primera Anticorrupción de Panamá lo acusa de haber obtenido dinero público sin haber aportado el servicio a cambio. Mizrachi dice que las licencias se entregaron y se usaron. En una página de Facebook llamada Fuerza Mayer, su equipo comparte fotos e información para la defensa de Mizrachi. Una de ellas muestra direcciones de correo electrónico de la AIG que supuestamente tienen vinculadas licencias de Criptext, incluida la del actual director del organismo, Irvin Halman.

https://www.facebook.com/plugins/post.php?href=https%3A%2F%2Fwww.facebook.com%2FFuerzaMayer%2Fposts%2F625740044247521%3A0&width=500En la cárcel, según nos cuenta, Mizrachi se ha acostumbrado a las revisiones de los guardias a las cuatro de la mañana o a estar desnudo ante sus compañeros mientras aquellos hacen la inspección. “Uno puede acostumbrarse al día a día, ya sea que el día a día sea algo relativamente… llámalo aterrorizante”. Acusa a la embajada de Panamá en Colombia de no haberse preocupado por él: “Brilla por su ausencia. No tengo ni siquiera un número al que llamar. No me han venido a visitar”.

Contactada por Teknautas, la cancillería de Panamá explica a través de correo electrónico que “con respecto a la extradición, la solicitud se encuentra en trámite por parte de las autoridades colombianas” y que “a través de la Embajada de Panamá en Colombia, el país se ha asegurado de que la madre del detenido pudiese visitarle con regularidad, la autorización para el ingreso de comida que se ajustan a sus creencias religiosas [Mizrachi es judío], una evaluación nutricional y médica en función de sus antecedentes clínicos [también es epiléptico y sufre de una condición autoinmunológica “muy rara”, según sus palabras, que despierta ante situaciones de estrés], la autorización para que su abogado pudiese ingresar al centro penal para sostener reuniones, además del seguimiento cercano y continuo del proceso ante las instancias colombianas correspondientes”.

Imagínate la moral de su equipo, que su consejero delegado sea víctima de una persecución política y esté tras las barras

Sin embargo, el presidente del Colegio Nacional de Abogados de Panamá, José Alberto Álvarez, dijo que el trato hacia Mizrachi era inhumano. El emprendedor también tiene la nacionalidad jamaicana, y abogados de este país han expresado su preocupación por su compatriota. Por su parte, los familiares, mientras siguen buscando cómo liberar a Mayer, han denunciado el peligro que corre en La Picota, una cárcel de máxima seguridad en la que tiene que convivir con acusados, entre otras cosas, de tráfico de drogas. Incluso han difundido imágenes de lo que serían las situaciones de hacinamiento en las que conviven él y el resto de presos.

Ante esta situación, Mizrachi quiere concentrarse en dirigir Criptext. “Esto es lo que me da la vida acá dentro”, asegura. Puede hacer algunas cosas desde la cárcel: sus colaboradores (la empresa tiene la base en Guayaquil, Ecuador) le hacen llegar el código y él les dice qué está mal o bien. Ha estado presente en reuniones de negocios a través de conferencias telefónicas. Incluso ha comprado camisetas corporativas en Nueva York y las ha enviado a Ecuador y ha invertido en otra ‘startup’, todo ello desde el penal, según afirma.

“La situación es difícil”, resume. “Imagínate la moral de la compañía, de su equipo, que su consejero delegado sea víctima de una persecución política y esté tras las barras. Es suficiente para que todo el mundo abandone el barco. Sin embargo se ha fortalecido y se ha llenado de energías a raíz de esta situación. Nos ha dado como un nuevo propósito por el cual seguir luchando”. Mizrachi cuenta que el pasado 31 de diciembre, horas después de su detención, “a las nueve de la noche, el equipo estaba en la oficina hacking, hacking, hacking: trabajando, dándole y dándole”.

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