Reestructuración del optimismo.

“El optimismo es la habilidad para conjugar una actitud positiva esperanzada y enérgica que espera excelentes resultados con acciones congruentes a los resultados esperados”

Desde que inicié el trabajo de Coaching y Psicoterapia en muchos aspectos de la vida (tanto desde el punto de vista del Coach/Terapeuta como desde la perspectiva de paciente) he encontrado una palabra que se cuela en nuestro discurso de una manera bastante interesante: Optimismo.

La escuchamos decir en muchos contextos. Mi primer recuerdo con esta palabra fue cuando estaba en el colegio, minutos antes de presentar exámenes para los cuales no había estudiado suficiente o nada. Me recitaba a mi mismo la frase: “bueno, vamos con optimismo”. También le escuchaba de las mujeres que criticaban a otras mujeres diciendo: “vaya, qué optimista esa mujer con esa blusa, jura que se ve divina”. En la salud, también existe ese ejercicio, cuando el profesional de la salud nos alerta sobre alguna condición médica, solemos decir: “bueno, hay que ponerle optimismo a la situación”.

El emprendimiento no es un contexto que escape de esta palabra y este pensamiento acerca del optimismo. De hecho, muchas personas que iniciamos este camino, independientemente del lugar en el que vayamos del proceso, tendemos a pensar, si no tenemos optimismo, no llegaremos lejos. Algunos inician sus procesos de emprendimiento y se encuentran con infinidad de problemas y fracasos. Usualmente, las frases son: “no importa, seguiremos con optimismo por este camino”.

¿Qué es Optimismo, en realidad? La definición del diccionario puede decir una cosa y me parece aún más importante ir “a la calle” y escuchar lo que las personas dicen sobre ella, cómo se piensa culturalmente.  Así que me permití preguntarle a unas cuantas personas al azar, para que me dijeran para ellas qué es el optimismo.  Estas fueron las definiciones que obtuve:

  • “La capacidad de siempre esperar el mejor resultado sin que los prejuicios de fracasos pasados te contaminen”. Camilo Herrera. Gerente de Mercadeo y Ventas. Insepet.
  • “Es una actitud enérgica y positiva hacia algo”. Viviana Henao. Comunicadora Social. Experta en Gestión de Proyectos y Social Media.
  • “Es la convicción de que todo lo que emprendo, quiero o planeo se desarrollará o será de manera óptima”. María Victoria Bastidas. Magister en Psicología Clínica
  • “Es ver las cosas, situaciones con la alegría de que va a ser mejor. Es omitir las situaciones malas y dar cabida a lo bueno y la felicidad”. Sandra Galvis. Profesional Independiente y Madre de Familia.
  • “Ver el lado positivo de todo”. Juliana. Estudiante de Secundaria
  • “La capacidad de ver el lado positivo a situación de la vida. Mantener una actitud positiva bajo cualquier circunstancia”. Pamela González. Administradora de Empresas.
  • “Es la característica de ver el mejor resultado sin importar que tan negativa sea la contraparte” Luis Jiménez. Diseñador Gráfico. Senior Environment Artist. Natural Motion Games.
  • “Optimismo es tener esperanza y la fe que todo lo que uno visualiza a futuro se cumpla” Juan Pablo Peña. Gerente Financiero. International Charcoal S.A.S

Estas son tan sola unas cuantas de las que recibí al preguntar por la definición. Date el permiso de leerlas nuevamente e identifica qué encuentras en común en estas definiciones. Lo que encuentro en común son las palabras “actitud”, “ver”, “capacidad”, “positiva”, “esperar”.

Ahora bien, todas estas definiciones hablan de algo bien importante, mantener una actitud positiva, teniendo la certeza o la esperanza de que las cosas saldrán bien. Sin embargo, tanto en mi consulta particular como en la vida del emprendimiento, veo algo muy particular: personas que tienen la convicción de que todo les va a salir bien, tienen la esperanza, mantienen la actitud positiva, ven los aprendizajes y el lado positivo de las cosas y, aún así, los resultados son pocos o no se ven.

Hay un gran peligro en el optimismo y es que algunas personas lo usan para disfrazar su falta de acción y lo usan como una poderosísima excusa para seguir moviéndose en la mediocridad. Escucho en ellos frases como: “No importa, yo me mantengo positivo y optimista, algún día mi negocio despegará” y, al mismo tiempo, se quedan en casa sin hacer contactos o no trabajan en sus habilidades de persuasión o intentan tomar atajos administrativos y legales en las conformaciones de sus empresas.

Estoy 100% de acuerdo con las definiciones que me otorgaron más adelante. Le agregaría algo más y es pensar un poco en la palabra “óptimo”. Estamos acostumbramos a pensar, en general en el optimismo como una actitud de esperar a que las cosas suceden como queremos que sucedan. La razón por la que algunos optimistas tienen resultados y otros no, es porque a esta actitud de espera se le suma una actitud de acción congruente con el optimismo.

Me explico. No basta con esta actitud, convicción o visión de que todo saldrá bien o con ver las cosas positivas de cada situación. Hasta acá, el optimismo nos puede ayudar para no desfallecer, para sortear las frustración y para continuar confiando en nuestro emprendimiento, sin embargo, si no agregamos la siguiente parte del optimismo, la de la ACCIÓN ÓPTIMA, los resultados no aparecerán.

Un ejemplo me ayudará a dejarlo un poco más claro. Raúl es un hombre que tiene la intención de publicar una serie de libros sobre recetas de cocina creativas. Tiene hace tiempo una lista de recetas que ha venido recolectando a lo largo del tiempo. A todos sus conocidos, con actitud optimista y esperanzada le ha contado de su intención de publicar un libro. Tiene conocidos en el mundo editorial y lleva 4 años “intentando” hacerlo. El está optimista de que las cosas saldrán muy bien, en algún momento, simplemente está esperando a que alguno de sus contactos se interese por su libro, eventualmente habla con ellos y planean fantasiosamente el libro. Los meses pasan y la acción se interrumpe o es lenta. ¿Tarde o temprano publicará? Quizá si. Sin embargo los resultados serán más lentos y quizá, no tan poderosos como espera Raúl.

De otro lado está Luisa, una pastelera que acaba de salir el mercado y ha publicado ya dos libros sobre postres ingeniosos para niños. También tiene una actitud positiva, con convicción y esperanza de que todo saldría de maravilla. También le contaba a todos, tenía casi los mismos contactos que Raúl, pues están en el mismo medio. ¿Cuál fue la diferencia? A esta actitud poderosa y beneficiosa le agrego la acción óptima.

El optimismo como una actitud que espera lo mejor es muy poderosa y al mismo tiempo muy peligrosa, pues así como puede ser un motor motivacional altamente enérgico, también puede ser una zona de comodidad que no permita movilizar todo el potencial que habita en los seres humanos.

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